Hay que elegir bien los momentos para expresarse y compartir reflexiones para evitar caer en excusas y justificaciones de perdedor

Creo que es bueno hablar, protestar (siempre con respeto y educación), no es bueno silenciar y simplemente seguir la estela del miedo a no ser políticamente correcto o incluso consecuencias cuando uno simplemente pone de manifiesto libremente opiniones con argumentos evidentes y constatables y con el objetivo de mejorar los derechos de nuestro colectivo y la relación entre actores de nuestro deporte.

Ser árbitro evidentemente es muy complicado, muchísimo y eso que quede claro y parto de esa premisa, mostrando por supuesto mi respeto y admiración en algunos casos por la labor y el trabajo que desarrollan.
Pero hay algo que es mucho más complicado que ser árbitro y es ser un mal árbitro, esto es …. usar criterios diferentes, no saber el reglamento, aplicarlo de forma errónea, ser parcial, ser arbitrario, tener prejuicios, tener predisposición a ir en contra de equipo, jugadores, entrenadores…

Desgraciadamente no son excepcionales las situaciones en las que nos encontramos arbitrajes no afortunados, ilógicos, injustos, y otros calificativos que prefiero ahorrarme porque a veces incluso la percepción es que tratan y/o consiguen perjudicar a alguien a conciencia, por rencillas, por malas relaciones y llegándolo a reconocer (en privado) en algunos casos.

Ejercer la autoridad propia de un árbitro no creo que sea incompatible con la educación, la simpatía, el diálogo, la empatía, la mano izquierda, la gestión de emociones y pulsaciones, la psicología, el respeto, la amabilidad y otras habilidades sociales que deberían ser propias de alguien al que se otorga “tanto poder”

¿Por qué se quiere ejercer esa autoridad desde el autoritarismo?

¿Por qué llegan a los pabellones y les cuesta trabajo (cuando lo hacen que casi nunca es así) saludar a sus semejantes, dar los buenos días o buenas tardes tranquilamente y sin parecer “inspectores de hacienda”.

¿Por qué están tan serios y tan dignos siempre, la palabra EMPATÍA forma parte de su diccionario? y no quiero decir nada cuando van de traje…

¿Por qué se sienten siempre atacados cuando se les habla o pregunta con educación, y siempre están a la defensiva?

¿Por qué tienen “la piel tan fina” a la hora de recibir o encajar un comentario, una protesta, una objeción…y gestionarla, sobre todo en categorías más modestas y diferentes de Primera División donde admiten mucho, muchísimo más y son más permisivos?
¿Se supone que ser más permisivos es mejor porque lo hacen los mejores que son el espejo para las demás categorías? Pues tomen notan o usen el mismo criterio
(no hace falta decir que cuando hay faltas de respeto y menosprecios graves por supuesto hay que actuar con firmeza …).

¿Cómo es posible que no entiendan que los jugadores y entrenadores están con mucha más tensión y a bastantes más pulsaciones que ellos?

¿Por qué no hay reuniones periódicas entre entrenadores y árbitros para conocerse mejor, para compartir, para saber qué piensan unos y otros, para buscar puntos de encuentro, para dejar de ser “enemigos” y ser colaboradores necesarios y llegar a acuerdos?

Algunas de estas preguntas se responden, en mi opinión, desde la visión de una mal entendida posición de superioridad y autoridad, la cual les hace pensar que:

  • No se puede actuar con normalidad, naturalidad
  • Que no pueden aprender a gestionar situaciones, dialogar, explicar cosas
  • Que pueden negar la palabra, lo cual es faltar el respeto por omisión
  • Que no pueden reconocer que se equivocan, corregirse, ayudarse,
  • No puede simplemente ser humanos para bien y no sólo para excusar sus errores, sus limitaciones y sus carencias….

Y en todas estas situaciones en qué lugar quedan los cuerpos técnicos en general, los entrenadores en particular… quién nos protege, quién nos defiende?

Somos el único colectivo que forma parte de este mundo, de este deporte que no tiene prácticamente derechos, ni defensa y muchas veces ni respeto.

Sólo tenemos cosas que perder en cuanto a nuestras acciones, actuaciones y expresiones, creo que se nos tendría que conocer más, tener más en cuenta, saber nuestras opiniones, nuestra visión como actores fundamentales dentro del fútbol sala y nadie nos escucha, nos conoce ni nos quieren entender ni comprender.

Estamos a merced de criterio subjetivo parcial de los árbitros, a merced de sus caprichos, de sus decisiones arbitrarias, injustas, equivocadas…

Cómo podemos defendernos de esas decisiones y esas actas que a veces faltan a la verdad y nuestra palabra no tienen ningún valor.

¿Cómo vamos a demostrar que nuestra versión o que nuestra palabra es la correcta o verdadera, o es que nunca tenemos razón, nunca..??

las Federaciones nos dicen que tenemos herramientas para ello pero realmente no sirven absolutamente para nada. ¿Por qué hay miedo a fiscalizar a los árbitros mediante medios técnicos para que haya transparencia a la hora de saber lo que hacen y lo que dicen?

Creo que nos merecemos tener y ocupar un lugar dentro de este deporte y que se nos respete mucho más, que se respete nuestro trabajo, nuestras emociones, nuestras ilusiones y la de nuestros jugadores, clubes y aficiones.

Sólo pretendo que las relaciones mejoren y que se pongan los medios para ello, para que los entrenadores podamos aportar en positivo, que no se nos discrimine respecto a otros colectivos. Creo que hay otro camino y que sólo tenemos que estar, todos, preparados para explorarlo.

Por Nacho Garrido

Categorías: NOTICIAS

0 commentarios

Compartir
A %d blogueros les gusta esto: